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En Tulum nadie quiere admitirlo abiertamente, pero la hospitalidad de lujo está llegando a un punto de inflexión: la experiencia ya no aguanta si la tecnología no la sostiene. Y el reciente movimiento entre Shiji y Nomade People es un ejemplo claro de una transformación que muchos hoteles han retrasado por años.
Desde 2024, Nomade People opera un proyecto de modernización interna que este año integró Infrasys POS en siete centros de consumo de Nômade Temple Tulum y BE Destination Tulum. Son 14 estaciones y 17 tabletas conectadas a la nube. Son avances que pocos notan… salvo por un detalle: en la Riviera Maya, todavía hay propiedades que siguen operando con procesos de hace dos décadas.
Mientras las expectativas del huésped crecen —pagos rápidos, menús actualizados al instante, cero fricción en la atención— muchos hoteles siguen confiando en sistemas que se caen, impresoras que fallan y procesos manuales que generan errores en temporada alta. Entonces, más que celebrar una integración tecnológica, este caso revela una verdad incómoda:
Solo los líderes que desean permanecer están apostando por la innovación.
Gonzalo Gómez Sotelo, director de TI del grupo, lo expone sin pretensiones: “Buscábamos tecnología que estuviera a la altura del servicio que damos.”
Traducción: Los líderes se asocian con líderes.
Y este es el punto crítico.
En 2025, la hospitalidad global se mueve hacia IA aplicada a la operación, nube nativa, automatización profunda y datos unificados. Sin embargo, en México —y especialmente en destinos de alta demanda— buena parte del sector sigue atrapado entre sistemas aislados y narrativas románticas sobre “el servicio artesanal”.
La integración con Shiji no es un triunfo comercial:
es un recordatorio de lo rezagado que puede quedar un destino cuando la tecnología se pospone hasta que duele.
Nomade People ya analiza expandir la colaboración hacia Europa. Irónico: mientras algunos hoteles en la región temen modernizarse por “perder esencia”, otros ya apuestan por estándares internacionales que combinan lujo con eficiencia.
La conclusión es directa:
Tulum no está entrando a la era digital por vanguardia, sino por necesidad.
Quien no actualice su infraestructura pronto, descubrirá que la competencia que viene no será otro hotel vecino… sino experiencias más inteligentes, rápidas y conectadas que el huésped ya espera sin pedirlo.